MONFORTE DE LEMOS

ROZAVALES - EL RONCESVALLES GALLEGO

(Última actualización: 20-10-2020)

La parroquia de Rozavales pertenece al municipio de Monforte de Lemos. A 1 de Enero de 2019 tenía una población de 29 habitantes distribuidos  en nueve lugares (A Fonte, A Infesta, Cacabelos, Costaneiro, Penedo, Rozavales, Rubín, Salgueiros y Salvadur). Es la típica feligresía del interior de la provincia de Lugo constituida por un reducido vecindario y un típico modelo bajomedieval de distribución de la población.
La documentación consultada induce a pensar que se originó en la Edad Media a partir de una población autóctona muy anterior. 
Topónimos como "Gangueira”, “Rubín”, "Castro”, “Subcastro”, “Outeiro” o “Seara”, parecen sugerir un posible pasado minero de la feligresía y hacer referencia a la época prehistórica de la Edad de los Metales con la llegada de pueblos megalíticos y celtas a la búsqueda de metales y tierras en las que asentarse.
Ubicación: 42°29′15″N  /  7°24′47″O
Código Postal: 27413

En varios documentos medievales procedentes de los archivos de los monasterios de San Vicente del Pino (en Monforte) y de Montederramo se comprueba que, dentro de la parroquia de Vilachá, las riberas de Val do Frade y O Ibedo pertenecían al monasterio de Montederramo y viñas de la Ribeira de Os Lagares pertenecían a San Vicente. En un documento del 29 de junio de 1281 conservado en el Archivo Histórico Nacional se establece que los dos monasterios llegan a un acuerdo sobre el uso de las aguas de Vilachá y que se disputan el dominio de los viñedos y el cobro de los diezmos.

Los dos monasterios, poseían en Vilachá bodegas en las que se elaboraba el vino. Entre los siglos XII y XVI, los vinos elaborados se transportaron a los citados monasterios, a Montederramo pasando por la parroquia de Torbeo después de cruzar el Sil en barcas desde Barxa a la Cubela y a San Vicente pasando por la parroquia de Rozavales.

En consecuencia:

la ruta Torbeo-A Cobela-Vilachá-Rozavales-Monforte

se utilizaba habitualmente para el transporte de mercancías.

ROZAVALES EN UNA RUTA MEDIEVAL DEL VINO
RELACIÓN ENTRE ROZAVALES Y RONCESVALLES
ESTUDIO FILOLÓGICO DE GONZALO NAVAZA

El filólogo y profesor universitario Gonzalo Navaza, que ha sido miembro de la Comisión de toponimia del Gobierno Gallego, realizó un estudio sobre la toponimia de varias localidades gallegas. Según la tesis de Gonzalo Navaza, los nombres de varias ciudades gallegas no son heredados de la toponimia antigua, sino creaciones medievales que impuso el rey Alfonso IX en el momento de la concesión de su foro o carta de población. Para Navaza, Rozavales es el ejemplo más antiguo documentado y no relacionado a una carta de población.

El nombre antiguo de la parroquia de Rozavales era Santa María de Salvadur pero, según documentos  conservados en el Tumbo de la Catedral de Santiago, el 17 de abril de 1193 el rey Alfonso IX (gran impulsor del Camino de Santiago) concede la parroquia a la Orden de Roncesvalles (fundada en 1127 por el obispo de Pamplona y el rey Sancho III de Navarra) que se dedicaba al auxilio de los peregrinos a Santiago. La cesión se hace con el objetivo de que la citada orden abriese en el lugar un hospital-albergue de peregrinos. Al mismo tiempo cambió el nombre de la feligresía por el de Rozavales. 

Por esa época Alfonso IX también cambió el nombre de Monforte que anteriormente se llamaba Pino, nombre que se conservó (por empeño de los monjes) en el del monasterio de San Vicente del Pino.

El verbo gallego Rozar procede del verbo latino "ruptiare" que significa romper o roturar. En consecuencia, Rozavales significa valle roto o roturado. Roncesvalles hace referencia a unas tierras que fueron roturadas para hacer cultivos. En consecuencia, Alfonso IX traduce al gallego Roncesvalles y lo transforma en Rozavales.

De lo anterior se deduce que:

 

Rozavales es sin duda un topónimo 100% jacobeo pues, tiene una relación directa con la peregrinación a Santiago.

Por otro lado, argumenta Navaza, Roncesvalles era un lugar muy vinculado a las peregrinaciones y a las leyendas sobre Carlomagno, al cual, se le relacionó durante mucho tiempo con el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago como se refleja en la Historia de Turpín del Códice Calixtino, aunque en realidad, no tuvo ninguna relación con las peregrinaciones. Parece razonable que a Alfonso IX, gran promotor de los caminos de Santiago, le pareciese un nombre adecuado para una parroquia gallega atravesada por una ruta de peregrinos en la que se crea un hospital de la Orden de Roncesvalles.

El nombre de Salvadur se mantiene en uno de los núcleos de población que forman la parroquia de Rozavales y es donde probablemente instaló el hospital la Orden de Roncesvalles.

ANOTACIÓN DE ELÍAS VALIÑA

Elías Valiña (investigador e impulsor de las rutas a Santiago) en 1983, menciona una tradición en la que se dice que en Rozavales había un hospital de peregrinos.

OTROS DOCUMENTOS QUE AVALAN LA RELACIÓN ENTRE
ROZAVALES Y RONCESVALLES

El 23 de septiembre de 2020 a las 19:59, recibo un correo electrónico de  Bertrand Saint Macary (presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de los Pirineos Atlánticos) en el que me da cuenta de que, existe una escritura del 10 de julio de 1246, por la que, se produce un intercambio de dos propiedades entre el Arzobispo de Compostela  y el Prior de Santa María de Roncesvalles, por el cual, el Arzobispo de Compostela y su capítulo ceden o intercambian con el Prior y la comunidad de Roncesvalles, la iglesia de San Vicente con su hospital, sus derechos y todas sus dependencias, situada junto al antiguo San Miguel (Francia) y propiedad de Compostela, con la iglesia de Santa María del Salvador, con sus posesiones, sus herencias, sus derechos y todas sus dependencias, situada en el obispado de Lugo en el territorio de Lemos cerca de Mont Fort Propiedad de Roncesvalles. La cuestión la ha hecho pública en una presentación en la Universidad de Navarra. Me envía copia de la transcripción de la escritura en Latín, Francés y Español.

En la presentación realizada en la Universidad de Navarra, las diapositivas que hacen referencia al tema son las siguientes:

La Asociación de Amigos del

Camino de Santiago de los Pirineos Atlánticos

ha sido Premio Elías Valiña 2019,

en compartición con

la Asociación Jacobea de Almería, Camino Mozárabe

STA. MARÍA DE ROZAVALES A LA LUZ DEL CATASTRO DE ENSENADA

Rosa María Guntiñas Rodríguez, en su investigación en el Catastro de Ensenada sobre la feligresía de Santa María de Rozavales, llega entre otras, a las siguientes conclusiones:

Los datos proporcionados por el Catastro de Ensenada revelan que fueron los monjes repobladores del medievo (cluniacenses/regla de S. Benito) y familias hispano-godas las que debieron repoblar el término de la feligresía tras la invasión musulmana (711) y a ellos se unirían, posteriormente, la Orden Militar de Santiago (Encomienda de la Barra/monjes-caballeros/regla de S. Agustín) que ocuparían a partir de los siglos XII-XIII aquellas zonas de realengo más extremas y montañosas acompañados de algunas familias de campesinos-ganaderos-guerreros procedentes de las zonas cristianas (migrantes que iban y venían a la procura de refugio, medios de subsistencia y, asimismo, dispuestos a defenderse de cualquier posible amenaza).

 

De ahí la presencia de la Orden Militar de Santiago a la cual, en el siglo XII, los reyes de León y magnates eclesiásticos (Alfonso VII y el Obispo de Ourense, D. Adán) con el consentimiento de los abades benedictinos (cluniacenses/cistercienses), ceden Santa María con sus posesiones, tanto para protegerla de la “rapiña” y saqueo de la nobleza, como para desempeñar labores de ayuda y asistencia en las vías o caminos utilizados por los peregrinos a Santiago y viajeros en general.

Diversos toponímicos como “Encrucillada” revelan que la feligresía contaba con una red de caminos que debieron de desempeñar un papel importante. La Encrucillada era y es, el lugar donde confluyen el camino procedente de Vilachá y el camino de carro de “Las Penelas” procedente de “Barja” (Coto de Frojende-Villamarín) donde estaba ubicada la barca que permitía atravesar el rio Sil desde Torbeo o Castro Caldelas en dirección a Monforte o viceversa.

El Madoz, recoge, a mediados del siglo XIX, la existencia de dicho camino especificando que es malo pero que lleva hasta una barca que permite cruzar el rio Sil.

Próximos a la encrucillada se encuentran los lugares de “Salvadur” (en el que la Capilla de la Virgen de la O (iglesia parroquial de S. Julián de Tor) poseía dos casas) y “Rubín” (en el que la Encomienda de la Barra (Orden Militar de Santiago) poseía otras dos casas).

El toponímico “Salvadur” parece indicar que se trataba de un pequeño albergue-hospital o de asistencia al necesitado y al peregrino.

Además, al estar la feligresía próxima al lugar donde se ubicaba la barca que permitía atravesar el río Sil, se comprende la presencia de la Orden de Santiago (Encomienda de la Barra) en la feligresía pues, las Ordenes Militares solían vigilar los lugares más peligrosos, como los pasos de ríos y puertos y, en general, los extensos dominios reales de difícil ocupación y control, en consonancia con la religiosidad popular surgida en la Edad Media, cuya forma más visible era la peregrinación, acorde con la obra de S. Agustín que desarrolló la idea de que la vida era sólo un camino, un peregrinar hacia la otra vida. En esta labor, también colaboraron los monjes cluniacenses con vestimenta negra del monasterio de San Vicente del Pino, los cuales, poseían la propiedad de una parte de las tierras fértiles de la feligresía.

Por otro lado, ciertos apartados de gastos del año 1809 sugieren que el contingente de tropas francesas dirigidas por el general francés Soult, se dirigieron desde Monforte de Lemos hacia Torbeo pasando por Rozavales y el camino de carro de las “Penelas” para acceder a la barca que les permitiese atravesar el rio Sil, barca que destruyeron.

Por todo ello, se puede afirmar que Rozavales, lo mismo que Vilachá, era uno de esos puntos “sensibles” de entrada y salida de Galicia desde épocas antiguas, y una de las rutas seguidas por soldados, comerciantes y peregrinos, de ahí la presencia de los cluniacenses, santiagueses y repobladores foráneos.

Así pues, parece evidente que por la feligresía transcurriría una de las llamadas vías secundarias del Camino de Santiago ya que, por lo menos hasta mediados del siglo XIX, por ella transcurría esa vía de comunicación que enlazaba Torbeo (Castilla) y Castro Caldelas (Ourense/ Portugal) con Monforte de Lemos (Lugo/Castilla) a través de una barca que permitía atravesar el rio Sil y enlazaba con la “Encrucillada” de Rozavales en la que confluían el camino procedente de Vilachá, (posiblemente una antigua calzada romana, en cuyas márgenes habrían surgido los lugares de “Cacabelos” y “Salvadur”), y el camino de carro de las “Penelas”, que bordeaba el lugar de “Rubín”, procedente de “Barja” (Villamarín).

PEÑAS DE SANTA LUCÍA

Colindante con la Iglesia de Rozavales, se encuentra el monte comunal de “Sta. Lucía” o “Peñas de Sta. Lucía” desde las cuales, se domina todo el entorno de la feligresía en varios kilómetros a la redonda y además hay una visión directa con el monasterio de San Vicente del Pino y el Castillo de los Condes de Lemos en Monforte. Las Peñas parecen ser un antiguo templo pagano y lugar de peregrinación y visita “rebautizado y cristianizado”, posiblemente, por monjes de Cluny.  Hay que tener en cuenta que, la festividad de Sta. Lucía se celebra el día 13 de diciembre, y en la Edad Media, debido al retraso acumulado por el calendario juliano, coincidía con el solsticio de invierno, que era un período de renovación y de renacimiento (renovarse y renacer el sol tras su paulatina muerte iniciada en el solsticio de verano) lo que conllevaba celebraciones y rituales en diversos pueblos y culturas.

En la pared rocosa hay tallados unos tramos longitudinales e inclinados de derecha a izquierda (no accesibles) que han sido bautizados como “las escaleras del revés” lo que lleva a intuir que su finalidad era, posiblemente de carácter ritual, para “visualizar” la trayectoria de los rayos del Sol al amanecer del solsticio de invierno, es decir, la resurrección del dios Sol y el renacer de la Vida después de la Muerte.

Por lo que, Sta. María de Rozavales ya fue una vía de peregrinación antes de ser una de las vías secundarias de peregrinación a Santiago.

Por otro lado, según una tradición popular oral, que se ha mantenido entre los vecinos hasta el siglo XX, el lugar de las Peñas de Santa Lucía, fue bautizado por sus antepasados con el nombre de “As Mouras”, nombre relacionado  con los “mouros” (personajes típicos de las leyendas gallegas). En consecuencia, se fue transmitiendo la idea, de generación en generación, de que el lugar había sido habitado por gentes de etnia, cultura y religión diferentes, como fueron los musulmanes en la Edad Media. Asimismo, el hecho de que se emplee el femenino y no el masculino para designarlo, se puede interpretar como que, se trataría de una especie de santuario atendido por mujeres (¿sacerdotisas?) y/o dedicado a divinidades femeninas y relacionado con el culto a la muerte y la vida inmortal en el Más Allá.

Todo lo anterior,  justificaría la creación de la Iglesia de Rozavales, dada la costumbre de la Iglesia Católica en convertir las fiestas paganas en cristianas.

EXISTENCIA DE DOS BARCAS EN A CUBELA EN EL SIGLO XVIII

Rosa María Guntiñas Rodríguez, en su investigación en el Catastro de Ensenada sobre la feligresía de San Pedro Félix de Villamarín, llega entre otras, a las siguientes conclusiones:

Debieron de ser, como en Vilachá  y Rozavales,  los  monjes  cluniacenses de San Vicente del Pino y familias  hispano-germanas  los que repoblaron la feligresía de Villamarín tras la invasión musulmana (711) y a ellos se unirían, posteriormente, los monjes cistercienses de Montederramo y la Orden Militar de Santiago, posiblemente, acompañados de nuevas familias de campesinos-ganaderos-guerreros procedentes de las zonas cristianas.

Así pues, en Villamarín, como en Vilachá y Rozavales, estaban presentes todos los protagonistas que hicieron posible en la Edad Media el desarrollo de la peregrinación a Santiago de Compostela.  Camino  de  Santiago  que,  como  es lógico,  no  tendría un trazado único ni sería usado sólo por peregrinos, sino por todas aquellas personas que necesitaban desplazarse y que dependiendo del lugar de su residencia e intereses particulares de cada uno de ellos, seguirían distintos itinerarios a través de las diferentes vías  de  comunicación  existentes,  principales  o  transversales  y,  en  este  terreno,  el Catastro aporta datos sobre Villamarín que vienen a corroborar los ya aportados en Vilachá y Rozavales.

En el término geográfico de Villamarín, estaba incluido el coto de Fojende, señorío de la Casa de Losada, al que sigue haciendo referencia el Madoz, un siglo más tarde, como el “Coto de Barja” situándolo enfrente de la “extensa y rica abadía y coto de Torbeo en una cuesta muy alta y poblada de castaños”.

El aprovechamiento de su parte ribereña había permitido disponer de un “puerto” fluvial en el rio Sil (meandro de la Cubela)

 

y a algunos vecinos obtener algún recurso dinerario como “barqueros” y, posiblemente, también como olivareros y pescadores, actividad esta última que no recoge el Catastro pero sí el Madoz que especifica que había pesca de lampreas, peces, truchas y anguilas.

El Interrogatorio General de la feligresía de Sta. Mª de Torbeo recoge en el Capítulo 29º que

hay en el “término (...) dos barcos que sirven para

el transporte de esta tierra

a la de Lemos, Quiroga y otras partes,

 

una propia de D. Isidro Rodríguez Casanova en el puerto de Torbeo pero del directo dominio de los curas de la feligresía “por cuyo reconocimiento” les paga 30 r., por “fuero en cada año” y que al presente la lleva en arriendo Domingo de la Fuente vecino del lugar de Barja (...) y otra en el mismo sitio que es propia de Benito de Aíra y José Rodríguez del lugar de Castro de Abajo. El Interrogatorio confirma, pues, la existencia de una barca para el transporte de personas y ganados pero, a mayores, la existencia de una segunda denominada de las ¿diligencias? pero que tiene poco tránsito como se puede leer en el documento adjunto.

Fotocopia de la página del Libro del Interrogatorio General del coto de Torbeo en que se registra la existencia de esas dos barcas.

LA IGLESIA PARROQUIAL
LA IGLESIA DE ROZAVALES
PODRÍA SER DE ORIGEN PRERROMÁNICO

La primera vez que se consideró la posibilidad de que la iglesia de Rozavales tiene sus orígenes en la época prerrománica, fue en la obra editada por el Ministerio de Cultura en 1981: “Inventario artístico de Lugo y su provincia”, obra en la que colaboró Elías Valiña. Sin embargo, hasta ahora no se le ha prestado mucha atención pues, debido a las reformas que ha sufrido, vista por fuera no parece tener nada especial. Pero su valor histórico puede ser considerablemente mayor de lo que se supone.

Características especiales:

  • Algunas partes de los muros parecen prerrománicos.

  • Una pequeña ventana de piedra situada en la zona del altar es de tipo prerrománico.

  • Tiene una planta de cruz griega, lo cual, es poco común en Galicia y único en la Ribeira Sacra.

  • Los tres arcos que se encuentran en su interior (construidos posiblemente entre los siglos XVI y XVIII) arrancan directamente del suelo y no de unas columnas. 

LA IGLESIA PARROQUIAL
 
Rosa María Guntiñas Rodríguez
En los siglos XVIII y XIX se hicieron obras de restauración (pintura, carpintería, albañileria...) que fueron sufragadas por dos cofradías existentes y los vecinos de la parroquia.

 

Las fuentes documentales indican que las cofradías existen al menos desde el siglo XVIII, siendo una la del Santísimo, y la otra la de la Virgen del Carmen, a las que pertenecían las Capillas del Santísimo y de la Virgen del Carmen respectivamente. Inicialmente la dirección de las Cofradías recayó en dos familias, siendo la del Santísimo la  de la Casa de Rubín, pero a partir de 1856, esta Casa asume la dirección de las dos Cofradías.

 
Son interesantes los tres retablos supervivientes, de los cuales, dos obedecen a las características estilísticas del taller de los Castinand, el contraste entre el primer y segundo cuerpo es evidente.
Está consagrada a la Asunción de la Virgen
 
e íntimamente relacionada con el tema de la muerte y resurrección, según se puede deducir de las capillas laterales del crucero. 
ALTAR MAYOR
Dedicado a la Asunción de la Virgen. Es el típico retablo mixto en el que se combina arquitectura, pintura y escultura. Está realizado en madera policromada y jaspeada que imita el mármol y está constituido por dos cuerpos. El cuerpo inferior está dividido en tres calles, separadas por columnas de orden corintio, conforme a las nuevas normas académicas neoclásicas, para dar cobijo a la imagen de la Asunción en la central y a las de Sta. Lucía en el lateral izquierdo y a S. Antonio con el Niño en brazos en el derecho, ambas enmarcadas bajo un arco de medio punto, destacando la profusión de dorados y una paleta rica en colores cálidos (rojos, amarillos).
Sin embargo, el cuerpo superior se limita a una sola calle para cobijar una pintura del típico Cristo Crucificado y que se íntegra en el cuerpo inferior a través de unas volutas laterales en consonancia con el frontón o ático que remata el conjunto.
Está en línea con los gustos neoclásicos pero con resonancias barrocas y rococós, la paleta predominante es ya la típica del neoclasicismo, concretamente el verde, a partir del friso de separación, con toques rojos y dorados en los complementos decorativos exteriores lo que parece denunciar la intervención en la ejecución del retablo de dos artistas ya que el contraste entre el primer y segundo cuerpo es evidente.

 

La ejecución artística del retablo en el siglo XIX, responde a las características de la escuela monfortina de Castinandi. Probablemente fue realizado por D. José Casanova Cortiñas de la Casa de Rubín, por mediación de su tío D. Cayetano y su primo hermano D. Cristóbal (Dueño de la Casa de Rubín).

RETABLO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Es la patrona de la feligresía. Está al lado izquierdo del crucero. También se puede atribuir a D. José Casanova Cortiñas. (s. XIX)

Es de un solo cuerpo y de una sola calle que alberga la imagen de bulto redondo de la Virgen. Responde, desde el punto de vista artístico, a los postulados del academicismo neoclásico del taller de Castinandi tanto en los jaspeados en tonos azules de las dos columnas clásicas que sostienen el entablamento que da paso al ático ya incrustado en el simple entarimado de madera de la cubierta como en el empleo de los fríos tonos pasteles que aparecen en el resto del retablo, sólo rotos por algunos toques de dorados y rojos en la decoración vegetal que cubre los guardapolvos laterales y parte del camarín de la Virgen pero ya muy alejados de la riqueza de colorido de la parte inferior del retablo del altar mayor.

No así las columnas y los elementos decorativos a base de formas vegetales enroscadas o “rococós” combinadas con alguna roseta, que responden a las mismas características del segundo cuerpo del altar mayor.

Tiene el ático adosado a la techumbre y es el típico frontón semicircular. Está realizado en dos piezas ensambladas representando en la superior el tema del Padre Eterno y en el inferior la tradicional representación, de forma no dramática, de la Vida y la Muerte en forma de Sol y Luna con rostros infantiles que flanquean la imagen del Niño Redentor, bajo la atenta mirada del Padre en una atmósfera nival de “copos de algodón”.

RETABLO DEL SANTÍSIMO

Probablemente más antiguo que los anteriores debido a su  estilo más barroco o rococó, con gran profusión de elementos decorativos a base de rosetas, bellotas y temas vegetales en las partes exteriores en contraste con la sobriedad de la parte central basada en la estética neoclásica de los jaspeados. No obstante, la paleta tonal es la misma (dorados, rojos, verdes, azules) por lo que no sería descartable que la policromía fuese obra de D. José.

¿Qué es la Asunción de la Virgen María?

 

Durante un largo tiempo, se recibieron en el Vaticano numerosas peticiones de cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos, sacerdotes, religiosos de ambos sexos, asociaciones, universidades e innumerables particulares, pidiendo que la Asunción corporal al cielo de la Virgen María fuera definida y proclamada como dogma de fe. Igualmente lo habían solicitado los asistentes al Concilio Vaticano I (1869-1870).

El 1 de mayo de 1946, el Papa Pío XII en su encíclica “Deiparae Virginis Mariae” pide a todos los obispos su opinión:

“Sinceramente ruego que nos informen acerca de la devoción de vuestro clero y pueblo (teniendo en cuenta su fe y la piedad) hacia la Asunción de la Santísima Virgen María. Más especialmente Queremos saber si vosotros, venerables hermanos, con su aprendizaje y la prudencia tomando en cuenta que la Asunción corporal de la Inmaculada Virgen María puede ser propuesta y definida como un dogma de fe, y si, además de sus propios deseos este es deseado por el clero y el pueblo”.

 

Sobre el resultado de la consulta, Juan Pablo II escribe:

“El resultado fue muy positivo: sólo seis respuestas de 1181 mostraron alguna reserva sobre el carácter revelado de esta verdad”.

El 1 de noviembre de 1950, el Papa Pío XII en la bula “Munificentissimus Deus” establece como una cuestión de fe revelada por Dios e infaliblemente propuesta por el magisterio de la Iglesia, el siguiente dogma:

 “44.- Por tanto, después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,

pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.

 

“47.- A ninguno, pues, sea lícito infringir esta nuestra declaración, proclamación y definición u oponerse o contravenir a ella. Si alguno se atreviere a intentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios omnipotente y de sus santos apóstoles Pedro y Pablo.

Nos, PÍO, Obispo de la Iglesia Católica, definiéndolo así, lo hemos suscrito”. “Dado en Roma, junto a San Pedro, el año del máximo Jubileo de mil novecientos cincuenta, el día primero del mes de noviembre, fiesta de Todos los Santos, el año duodécimo de nuestro pontificado”.

 

Al ser una declaración “ex cathedra” definida infaliblemente por el Papa como dogma, es de obligada creencia para todos los católicos. Un dogma es una verdad de fe absoluta, definitiva, infalible, irrevocable e incuestionable revelada por Dios. Luego de ser proclamado no se puede derogar o negar, ni por el Papa ni por decisión conciliar.

¿Qué es la Dormición de la Virgen María?

 

Hay numerosas opiniones sobre si María murió y resucitó o si no llegó a morir. La opinión más generalizada es que María murió y luego resucitó. No obstante, el Papa Pío XII al declarar el dogma, se abstiene de definir esto como una verdad de la fe, se limita a afirmar la elevación del cuerpo de María al cielo. Por eso se habla de Dormición de la Virgen María y no de muerte y resurrección.

La asunción de la Virgen María es admitida por la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Ortodoxa Oriental y algunos protestantes como los Anglicanos. Todos ellos, están de acuerdo en que el cuerpo de María no sufrió corrupción y los que opinan que murió y resucitó, consideran su resurrección como un anticipo de la resurreción de los cuerpos al final de los tiempos.

© 2020 Venancio Guntiñas Rodríguez 

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